La barraca: novela

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H. Holt, 1910 - 325 pages
 

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Popular passages

Page 223 - And he made his camels to kneel down without the city by a well of water at the time of the evening, even the time that women go out to draw water.
Page 223 - Behold, I stand here by the well of water ; and the daughters of the men of the city come out to draw water: and let it come to pass, that the damsel to whom I shall say, Let down thy pitcher, I pray thee, that I may drink...
Page 224 - From hence the low murmur of his pupils' voices, conning over their lessons, might be heard in a drowsy summer's day like the hum of a beehive, interrupted now and then by the authoritative voice of the master in the tone of menace or command, or...
Page 3 - Despertaba la huerta, y sus bostezos eran cada vez más ruidosos. Rodaba el canto del gallo de barraca en barraca; los campanarios de los pueblecitos devolvían con ruidosas badajadas el toque de misa primera que sonaba a lo lejos en las torres de Valencia, azules, esfumadas por la distancia, y de los corrales salía un discordante concierto animal, relinchos de caballos, mugidos de mansas vacas, cloquear de gallinas, balidos de corderos, ronquidos de cerdos, el despertar ruidoso de las bestias que...
Page 165 - ... y no poco dinero, nadie pensaba en contravenir el precepto. No se veía un solo hombre trabajando en los campos ni una caballería en los caminos. Pasaban las viejas por las sendas con la reluciente mantilla sobre los ojos y la silleta al brazo, como si tirase de ellas la campana que volteaba lejos, muy lejos, sobre los tejados del pueblo; en una encrucijada chillaba persiguiéndose un numeroso grupo de niños; sobre el verde de los ribazos destacábanse los pantalones rojos de algunos soldaditos...
Page 165 - ... hasta perderse de vista los grandes cuadros de tierra roja, cortados por sendas y acequias. En toda la vega se observaba rigurosamente la fiesta del domingo y, como había cosecha reciente y no poco dinero, nadie pensaba en contravenir el precepto. No se veía un solo hombre trabajando en los campos ni una caballería en los caminos. Pasaban las viejas por las sendas con la reluciente mantilla sobre los ojos y la silleta al brazo, como si tirase de ellas la campana, que volteaba lejos, muy lejos,...
Page 57 - Era jueves, y según una costumbre que databa de cinco siglos, el Tribunal de las Aguas " iba a reunirse en la puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia.
Page 209 - Huirían de allí para empezar otra vida, sintiendo el hambre detrás de ellos pisándoles los talones: dejarían a sus espaldas la ruina de su trabajo ye) cuerpecito de uno de los suyos, del pobre albaet," que se pudría en las entrañas de aquella tierra como víctima inocente de una batalla implacable.
Page 4 - Por todos los extremos de la vega sonaban chirridos de ruedas, canciones perezosas interrumpidas por el grito arreando las bestias, y de vez en cuando, como sonoro trompetazo del amanecer, rasgaba el espacio un furioso rebuzno del cuadrúpedo paria, como protesta del pesado trabajo que caía sobre él apenas nacido el día.

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